A principios de los años 2000, Chick‑Fil‑A introdujo su primer programa de cupones físicos, que requería que los clientes presentaran el ticket para validar la oferta. Con la expansión del internet, la cadena comenzó a experimentar con códigos QR impresos en los recibos, permitiendo que los usuarios los ingresaran en su sitio web. Este cambio marcó la transición de un proceso manual a uno digital, sentando las bases para el escaneo mediante aplicaciones móviles.
En 2015, la empresa lanzó la aplicación oficial “Chick‑Fil‑A One”, que integró el escaneo de recibos mediante la cámara del teléfono. La función se vinculó a un programa de puntos que premiaba visitas recurrentes, y la política de “cierre de ventana” de 30 días para registrar la compra se estableció para evitar abusos. Desde entonces, la herramienta ha sido actualizada varias veces, incorporando reconocimiento óptico de caracteres (OCR) para mayor precisión.